365 relojes: la vida que Pura Fernández devuelve a la Baronesa de Wilson
Hay vidas tan deslumbrantes que cuesta creer que casi hayan desaparecido de la memoria colectiva. Cuando abrí 365 relojes, de Pura Fernández, publicado por Taurus, tuve la sensación de estar encendiendo de nuevo una luz que llevaba demasiado tiempo apagada: la de Emilia Serrano García, la escritora y periodista que eligió llamarse Baronesa de Wilson y que convirtió su propia existencia en una aventura a escala mundial.
En nolaolvides me gusta seguir el rastro de esas mujeres que el relato oficial ha dejado en los márgenes. Con la Baronesa de Wilson, sin embargo, ocurre algo especialmente llamativo: en su tiempo fue una celebridad, una intelectual reconocida a ambos lados del Atlántico, y aun así hoy casi nadie sabría decir quién fue. ¿Cómo es posible que una de las españolas más fascinantes del siglo XIX haya acabado convertida en una nota a pie de página, cuando aparece?
Emilia Serrano nació en el siglo XIX en una familia acomodada y aprendió muy pronto a moverse en círculos cultos. Se hizo periodista, escritora, conferenciante, y acabó forjando un personaje propio: la Baronesa de Wilson. No solo escribía novelas, crónicas y libros de viajes; también dirigió revistas, colaboró en periódicos y se convirtió en una figura clave de la vida cultural de su época.
Fue, además, una gran viajera. Recorrió Europa y, sobre todo, América Latina, donde sus conferencias y sus libros la convirtieron en una intelectual de primera fila. Se codeó con figuras como Alejandro Dumas, del que llegó a ser representante y gestora de derechos: una especie de “agente literaria internacional” cuando ese concepto ni siquiera existía como tal.
Pero quizá lo más emocionante, visto desde un proyecto como nolaolvides, es su empeño por escribir sobre otras mujeres: viajeras, heroínas, artistas, escritoras. Mientras construía su propia leyenda, trabajaba también para que muchas otras no quedaran sepultadas en el silencio.
Y, sin embargo, fue ella misma quien acabó siendo borrada casi por completo. Ahí entra en escena 365 relojes.
Lo primero que impresiona de 365 relojes es la dimensión del trabajo que hay detrás. Pura Fernández se adentra en el laberinto de documentos, cartas, publicaciones, contradicciones y silencios que rodean a la Baronesa de Wilson y logra convertir ese caos en un relato apasionante y legible. A lo largo de cientos de páginas reconstruye lo que puede saberse de su vida, pero también aquello que la propia Emilia inventó, exageró o maquilló para construir su personaje.
El título no es casual: la Baronesa viajaba con una colección de relojes, uno para cada día del año, que marcaban distintos husos horarios y simbolizaban esa vida entre continentes, entre tiempos, entre identidades. Esos “365 relojes” se convierten en una metáfora preciosa del intento de Pura Fernández por poner en hora, al fin, la memoria de esta mujer.
El libro no es solo una biografía; es también una reflexión sobre cómo se construye una vida cuando casi todo lo que encontramos son fragmentos, versiones interesadas y huecos. Desde mi mirada en nolaolvides, me parece una lección de respeto: Fernández no aplana a la Baronesa para volverla cómoda; respeta sus contradicciones, sus zonas oscuras, su teatralidad, y nos la devuelve tal y como fue: brillante, excesiva y moderna.
Mientras leía 365 relojes no dejaba de hacerme la misma pregunta: ¿por qué de algunas mujeres no sabemos nada, aunque hayan ocupado portadas, escenarios y tribunas en su tiempo? En el caso de la Baronesa de Wilson, el olvido resulta especialmente sangrante, porque gran parte de su obra se dedicó precisamente a rescatar a otras.
Ahí es donde la labor de Pura Fernández me parece tan importante: no solo porque hace justicia a una vida concreta, sino porque devuelve a la conversación un modelo de mujer que rompe todos los tópicos. La Baronesa fue viajera cuando a las mujeres se las quería quietas en casa; fue empresaria cultural cuando a ellas se les reservaba el papel de espectadoras; fue una figura pública que manejó con inteligencia las normas sociales de su época para buscar su propia libertad.
En nolaolvides intento justamente eso: mirar la historia con otros ojos, preguntarme quién falta, quién fue borrada, quién se quedó fuera de las fotos de familia del canon. Y 365 relojes es una herramienta poderosísima para esa tarea, porque no se limita a contar una vida “bonita”, sino que muestra todas las capas, incluso las incómodas.
¿Qué puede decirnos hoy una mujer del siglo XIX que viajaba con 365 relojes en su equipaje? Mucho más de lo que parece. Su historia habla de independencia económica e intelectual, de reinvención constante, de la importancia de la educación y de la escritura para abrirse camino. Pero también nos recuerda que la fama no garantiza la memoria: que una vida extraordinaria puede desaparecer si nadie se toma el trabajo de investigarla, de narrarla y de leerla.
Ahí es donde el libro de Pura Fernández se convierte en algo más que una biografía: es un acto de justicia literaria e histórica. La autora ha dedicado años de investigación a seguir pistas, desmontar mitos y recomponer la trayectoria de la Baronesa. Que una editorial como Taurus apueste por un proyecto tan ambicioso y minucioso también merece ser celebrado: no es frecuente encontrar biografías que se atrevan a ser tan exhaustivas y, al mismo tiempo, tan legibles.
Si has llegado hasta aquí, ya intuyes por qué me entusiasma este libro. Pero lo verdaderamente importante no es que yo te lo cuente, sino que tú puedas entrar en esa vida, acompañar a la Baronesa de Wilson por sus viajes americanos, sus salones europeos, sus páginas llenas de mujeres y de paisajes, y formarte tu propia imagen de ella.
Por eso quiero terminar con una invitación muy concreta:
👉 lee 365 relojes, de Pura Fernández, y ayuda a que la Baronesa de Wilson no vuelva a caer en el olvido. Cada lectura es un pequeño gesto de reparación, una forma de decirle al pasado que nos importa quién quedó fuera de la historia oficial.
Y, si quieres seguir descubriendo vidas de mujeres que no deberíamos volver a olvidar, te espero en nolaolvides. Ahí seguiremos abriendo relojes, uno a uno, para escuchar el tiempo de todas ellas.
#nolaolvides




Dejar un comentario
¿Quieres unirte a la conversación?Siéntete libre de contribuir!